Se
debe a los artistas florentinos del Renacimiento, (Mantegna, Massaccio,..), el
inicio de la investigación sistemática de la perspectiva, enunciando sus
primeras leyes y normas, que son aplicadas a la pintura.
Posteriormente,
serían Miguel Ángel, Rafael y Leonardo da Vinci, -véase, como ejemplo, el
cuadro de este último, “La Última Cena”-, quienes perfeccionaron estos
conceptos, dando lugar a un paradigma que se mantiene hasta el presente, y que
se basa, esencialmente, en la plasmación de la sensación de profundidad, que
produce la convergencia en un punto de las líneas rectas, que configura la
visión de la arquitectura de un edificio o una estancia.





