Carlos
Morago, (Madrid, 1954), inicia en 1977 su recorrido como pintor, consiguiendo
dos premios, que ya le auguran una carrera artística fecunda, a la que se da
con total vocación y entrega.
Los
trazos, que va dejando su obra, son indelebles y reconocibles, pues Carlos Morago
sigue, desde su origen, una pauta, una regla, su paradigma, convencido de
aquello que quiere comunicar y de cómo lo quiere comunicar.






